El Síndrome Del Trabajador Quemado Es Accidente De Trabajo (resumen jurisprudencial)

El Recargo De Prestaciones: Claves Para Una Reforma Pendiente
4 diciembre, 2017
St. Tribunal Superior Justicia Vasco, 8 marzo 2016, rec. 180/2016. Síndrome del quemado
8 diciembre, 2017

El Síndrome Del Trabajador Quemado Es Accidente De Trabajo (resumen jurisprudencial)

El síndrome del «trabajador quemado» es un cuadro clínico que fue referido por primera vez por H.B. Bradley en 1969 –utilizando el término «staff  burnout»– cuando investigaba el comportamiento y niveles de estrés que presentaban los oficiales de policía encargados de la libertad condicional, definiéndolo como un fenómeno psicosocial. Tal síndrome también ha sido descrito o calificado a través de otras fórmulas como «burnout», síndrome de desgaste profesional, síndrome de desgaste ocupacional (SDO), síndrome del trabajador consumido, síndrome de quemarse por el trabajo (SQT según las siglas utilizadas por el INSHT) o  síndrome de la cabeza quemada. Más adelante el psicólogo estadounidense Herbert Freudenberger (1974) realizó de forma más extensa un estudio de campo relativo al personal sanitario,  describiendo los estados físicos y psicológicos que tanto él mismo como sus compañeros de trabajo sufrían al afrontar el tratamiento de un gran  número de jóvenes drogadictos. El autor procedió a describir una sintomatología consistente en «deterioro y cansancio excesivo progresivo unido a una reducción drástica de energía (…) acompañado a menudo de una pérdida de motivación (…) que a lo largo del tiempo afecta las actitudes, modales y el comportamiento general».

            La sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, de 2 de noviembre de 1999, rec. 1320/1999 ya declaraba esta patología como derivada de contingencia profesional (accidente de trabajo). En ella se declara el carácter profesional del síndrome padecido por un trabajador, jefe de taller, que dirigía un equipo de trabajadores minusválidos psíquicos que organizaba las actividades desempeñadas por éstos.

Mantiene lo expuesto la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, de 20 de enero de 2005, rec. 6118/2003, relativa a una trabajadora de la enseñanza privada. En ella se aprecia la existencia de un estado de agotamiento físico, emocional y mental determinado por una implicación emocional de la trabajadora durante un tiempo prolongado y que determina la existencia de «un proceso en el que se acumula un estrés excesivo por una desproporción entre la responsabilidad y la capacidad de recuperación y gratificación del individuo».

Esta línea se proyecta hasta nuestros días como expresa la más reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de 8 de marzo de 2016, rec. 180/2016 en la que se discute la contingencia de una reconocida situación de incapacidad permanente total para la profesión habitual de “juez o fiscal sustituta” empleada de la Administración del Estado. La trabajadora cursó una baja inicial entre junio y septiembre de 2009 y más adelante un nuevo proceso (año 2012) con diagnóstico de «trastorno de humor, cuadro clinico mixto ansioso depresivo». En el año 2009 la trabajadora presta servicios en un Juzgado de Instrucción donde se había constatado sobrecarga de trabajo y la necesidad de recurrir a personal administrativo de refuerzo. En 2011 sufre un nuevo episodio –no achacable a ningún problema de tipo personal o privado- que le ocasionaba «ansiedad, angustia y dificultad para conciliar el sueño». Por último en el año posterior se produce un nuevo proceso de IT en el que se constata una situación de estrés laboral y dificultad para relacionarse con los compañeros de trabajo. Al fin y a la postre la trabajadora es evaluada por el tribunal médico evaluador que constata una incapacidad para el desempeño de profesiones que impliquen trato directo con el público y relaciones intensas, diagnosticándose un «trastorno ansioso depresivo moderado» y presentando «ansiedad anticipatoria» ante la vuelta al trabajo y «sentimientos de incapacidad y minusvalía».

Debe llamarse la atención respecto a una situación recurrente relativa al síndrome que se comenta. Es particularmente frecuente que en sus inicios la manifestación externa del síndrome se establezca a través de crisis de ansiedad, estrés, etc. que pueden inicialmente ser considerados como patologías de carácter común. Corresponde en tal casos a los profesionales médicos el realizar una diagnosis acertada que pueda efectivamente individualizar aquellos supuestos provocados por el síndrome del trabajador quemado.

Más información:

Sánchez Pérez, J.: “El síndrome del trabajador quemado (burn out): su contenido y su polémico encuadramiento jurídico-laboral”, Revista de información laboral, num. 5/2016 parte Art. Doctrinal, ISSN 0214-6045, 2016, págs. 31 a 50.

Sánchez Pérez, J.: “Los riesgos psicosociales en el ámbito laboral: Una visión global y práctica”, 2016, Comares, Granada, 128 páginas, ISBN: 978-84-9045-428-2.

Deja un comentario