“La locura de los accidentes laborales: cuando te indemnizan por tomar cañas o ser adúltero”

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“La locura de los accidentes laborales: cuando te indemnizan por tomar cañas o ser adúltero”

Comentario al artículo de José María Robles (El Mundo).

https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/09/13/5d7a8b21fdddfff9438b45cd.html

Comentaba ayer el “inusitado” interés que ha despertado la sentencia francesa que ha considerado accidente laboral el infarto sufrido por un ingeniero de una multinacional que se encuentra en viaje de trabajo y que fallece en un hotel del centro de Francia practicando sexo en un hotel.

Como se deduce de las opiniones vertidas la materia genera interés, curiosidad (morbosa) y sorpresa. Tanto que, esta vez sí, el periodista (no particularizo) en lugar de lanzar directamente las campanas al vuelo ha recurrido a profesionales de contrastado prestigio para intentar acercarse a la solución correcta y acabar finalizando (con una inexacta titulación) que el accidente de trabajo es una institución errática en la que caben indemnizaciones por “tomar” cañas o por realizar actividades adúlteras.

Me explico. El periodista recurre a un nombre de prestigio (Martin Godino) para hablarnos del carácter improbable de la consideración de los hechos descritos como accidente laboral al no existir vinculación con el trabajo (correcto), aunque cita que interpretaciones extensivas han llevado a que situaciones como sufrir acoso o un infarto tomando cañas sí han podido tener esta consideración.

A continuación recurre a otro jurista que se acerca de forma más precisa al problema debatido, ya que el problema de fondo se identifica con un “accidente laboral en misión” (trabajador que se encuentra desplazado y que por motivos laborales reside temporalmente fuera de su domicilio) pero relata un supuesto de hecho que no permite encontrar un paralelismo con el supuesto ocurrido en Francia.

Finaliza el artículo relacionando sentencias que probablemente han suscitado el “jocoso título” de la publicación (recogiendo supuestos de suicidio, el asesinato por celos, el que se produce cuando un trabajador acompaña a un compañero de trabajo…).

La solución sin embargo no se atisba en ninguno de los comentarios recogidos en la sentencia. Hay que partir de que la regulación del accidente de trabajo en nuestro país es deficiente. No se cumple la exigencia del artículo 7 del Convenio 121 de la OIT a tenor del cual todo miembro «deberá prescribir una definición del accidente de trabajo, incluyendo las condiciones bajo las cuáles un accidente sufrido en el trayecto al o del trabajo es considerado accidente de trabajo» (nuestra norma solo habla de ir o volver). Pero es que tampoco existe una definición adecuada de supuestos como el comentado en el artículo cuyo título enlazamos (accidente de trabajo “en misión”, ocurrido cuando el trabajador se encuentra desplazado).

La solución se encuentra en la interpretación dada por el Tribunal Supremo a estos supuestos de desplazamiento (pág. 155 y siguientes  “Accidentes De Trabajo. Análisis Jurisprudencial y Acción De Responsabilidad Por Daños”, Editorial Dauro, Autor José Sánchez):

https://jsanchezperez.es/Publicaciones/accidentes-de-trabajo

Allí se analiza el tratamiento que tienen los accidentes que se sufren cuando el trabajador se encuentra desplazado. En estos casos la cobertura se extiende a: 1) la realización del trabajo y 2) el desplazamiento que resulta imprescindible para acometer las tareas laborales. Al margen de estas dos situaciones con cobertura transparente surge la discusión.

Esta consideración inicialmente se extendía a todo el tiempo que abarcaba el desplazamiento por motivos laborales, incluidos los tiempos de descanso. Así lo aprecia la sentencia del Tribunal Supremo de 24 de septiembre de 2001 (RJ 595) que considera accidente laboral el infarto ocurrido en un hotel encontrándose el trabajador desplazado.

Hoy, sin embargo, aquella interpretación reiterada –con la que hoy el supuesto “francés” habría tenido cobertura-, ha cambiado de forma notable.

A partir –entre otras- de la sentencia del Tribunal Supremo de 16 de septiembre de 2013, (RJ 319951), RCUD 2965/2012. (Vid. Sánchez Pérez, J: “Ámbito del accidente de trabajo en misión”, AS, 9/2014, págs, 219 a 232) se produce un claro giro jurisprudencial introduciendo una pauta interpretativa restrictiva del concepto jurídico de accidente de trabajo en misión. La doctrina jurisprudencial inicialmente interpretó que todo el tiempo en que el trabajador se encontraba desplazado mostraba una situación incardinable dentro del «tiempo de trabajo». Más adelante consideró que los tiempos de descanso habían de quedar fuera del juego de la presunción de laboralidad al no constar, a priori, la conexión trabajo-lesión, resultando exigible que el trabajador acredite la conexión con el trabajo para justificar la consideración profesional de la lesión.

 

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