Los disparates (supuestos) de la ley del teletrabajo y de los titulares de prensa

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Los disparates (supuestos) de la ley del teletrabajo y de los titulares de prensa

Ya se sabe cómo funciona la prensa. El periodismo está en crisis (económica -no se venden periódicos- y existencial) y se necesita a toda costa un titular que incite a la lectura. Quizás eso pueda disculpar algunas cosas, pero no todas. Criticar un proyecto de ley sin ningún rigor a cuento de la posibilidad de que cualquier accidente ocurrido en la casa sea considerado como laboral cuando coincide con el teletrabajo carece de rigor. Hablar de que “algún empresario” ya ha hablado que el accidente provocado por un incendio doméstico (asociado a freír un huevo) sea considerado accidente de trabajo parece una hipótesis un tanto forzada. No conozco la estadística de las muertes o lesiones graves por freír un huevo. Seguro que debe ser espeluznante aunque probablemente se acerque a las lesiones producidas por precipitación de avionetas en el centro de trabajo.

(vid. https://www.elespanol.com/invertia/economia/empleo/20200626/huevo-accidente-laboral-disparates-teletrabajo-espanta-empresarios/500451172_0.html)

El accidente de trabajo protege los riesgos del trabajo y freír un huevo no es exactamente lo más parecido a un riesgo vinculado a la actividad laboral, salvo que el trabajador sea pinche de cocina, cocinero o empleado/a del hogar.

Es cierto que la regulación del accidente de trabajo necesita reformas de calado aunque en esto la “doctrina” mantiene un significativo “mutis por el foro”.

Se mantiene prácticamente inmodificado en el último medio siglo cuando hay varias modificaciones que hace décadas que justifican una reforma. El TRLGSS ha sufrido innumerables modificaciones pero a cada cambio el legislador ha respondido con un limitado corta y pega. Entre estas modificaciones no producidas hay que traer a colación las enfermedades del trabajo (recordemos que la regulación de las enfermedades del trabajo: tienen una regulación muy alejada de los diagnósticos clínicos que hace 50 años muestran que las patologías psíquicas graves tienen o suelen tener una etiología multicausal) [“La inaplazable necesidad de reforma de las enfermedades del trabajo”, Revista Española de Derecho del Trabajo, 2018, nº 207, ISSN: 0212-6095, págs. 113 a 139].

A pesar de esta evidencia las enfermedades del trabajo para que sean accidente laboral exigen que ésta sea no la “causa determinante de la dolencia” sino “la causa exclusiva de la enfermedad”, de tal modo que si una situación de acoso laboral genera una depresión grave puede no ser accidente de trabajo si el trabajador afectado se ha separado o ha sufrido la muerte de un familiar (un hijo por ejemplo).

A ello había que sumar la regulación totalmente desajustada del recargo de prestaciones y la inexistente regulación legal del accidente en misión que facilita interpretaciones contradictorias de la figura, aunque esto es harina de otro costal que ya he tratado en otras múltiples ocasiones (vid. “Ámbito del accidente de trabajo en misión”, Aranzadi Social, 9/2014, BIB 2014/71, ISSN 1889-1209, págs, 219 a 232 y “El recargo de prestaciones: claves para una reforma pendiente”, Estudios Financieros. Revista de Trabajo y de Seguridad Social (RTSS. CEF), núm. 413-414  (2017), ISSN 1138-9532, págs. 78 a 108).

 

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