Trabajador que sufre un infarto en el gimnasio ¿cabe considerarlo como accidente de trabajo?

5 NUEVOS CASOS PRÁCTICOS SOBRE DESPIDO DISCIPLINARIO
13 abril, 2018
Jornada: ESTRATEGIAS DE INSERCIÓN LABORAL EN LA UNIÓN EUROPEA
21 abril, 2018

Trabajador que sufre un infarto en el gimnasio ¿cabe considerarlo como accidente de trabajo?

TS (SALA DE LO SOCIAL) SENTENCIA NUM. 325/2018 de 20 de marzo

 RECURSO UNIFICACIÓN DE DOCTRINA 2942/2016 

ID CENDOJ: 28079140012018100314

RESUMEN.

Se trata de  un trabajador que fallece como consecuencia de una lesión cardiovascular cuando realiza actividades físicas en el gimnasio. A la vista de la doctrina existente (y de la que deriva la contradicción anunciada por el recurrente) se plantea la conexión con el trabajo a la vista del momento en que aparece la sintomatología coronaria.

ANTECEDENTES DE HECHO.

Constan en el antecedente de hecho 1º, los hechos probados de la sentencia de instancia donde figura como hecho probado 5º que: « “El día de su fallecimiento el esposo de la demandante acudió a la notaría donde manifestó no encontrarse bien; luego regresó a su despacho y compañeras del mismo también lo vieron mal pero acudió a la sede de la empresa en la que estaba gestionando la venta de un buque y tenía reuniones al efecto, apreciando sus compañeros que se encontraba sudoroso y pálido y le recomendaron que fuese al gimnasio del Club Financiero, que la empresa abonaba a sus directivos y, hallándose en el gimnasio practicando deporte, le sobrevino un evento cardíaco sobre las 13 horas, falleciendo. El médico del Registro Civil hizo constar como causa de la muerte “Cardiopatía isquémica”».  El trabajador padecía una cardiopatía isquémica y se le había realizado un triple bay-pass.

VALORACIONES JURÍDICAS:

Interpuesto recurso en unificación de doctrina el TS – en una sentencia en la que el magistrado SEMPERE NAVARRO hace una glosa de la doctrina jurisprudencial interpretativa del infarto, su consideración como accidente de trabajo y el juego de la presunción de laboralidad en estos supuestos.

Se traen a colación la casuística que ayuda a resolver la cuestión debatida. Así:

  • Las enfermedades o dolencias (como el infarto de miocardio) acaecidas in itinere no deben calificarse como accidentes de trabajo, salvo que se acredite la concurrencia del preceptivo nexo causal, pues la presunción de laboralidad no les alcanza: entra otras muchas, así puede verse en SSTS 4 julio 1995 (1499/1994), 30 junio 2004 (rec. 4211/2003) o 18 enero 2011 (rec. 3558/2009).

 

  • La referida consideración como contingencia común no se enerva porque el trabajador hubiera sufrido un primer infarto calificado como accidente de trabajo; indicándolo así la STS 3 diciembre 1994 (rec. 54/2004).

 

  • Por mandato legal, se reputa accidente laboral la enfermedad surgida en el tiempo y lugar de trabajo; esa presunción no se destruye por el simple hecho de haber padecido molestias en momentos o fechas anteriores al infarto; en tal sentido SSTS 18 diciembre 2013 (rec. 726/2013) y 8 marzo 2016 (rec. 644/2015).

 

  • La presunción de laboralidad no decae como consecuencia de que el trabajador afectado por la lesión cardiovascular tuviera antecedentes de tipo cardíaco o coronario, o de tabaquismo o hiperlipemia. Así lo sostienen numerosas SSTS como las de 20 octubre 2009 (rec. 1810/2008), 23 noviembre 1999 (rec. 2930/1998), 26 abril 2016 (rec. 2108/2014).

 

  • Se considera contingencia profesional ocurrida en el tiempo y lugar de trabajo el infarto de miocardio acaecido a un oficial mecánico en la ruta seguida para la reparación de un automóvil de la empresa por encargo del empresario; en esos términos puede verse la STS 11 julio 2000 (rec. 3303/1999).

 

  • Para que juegue la presunción debe haber comenzado la actividad laboral, lo que no sucede por el mero hecho de que se esté en el centro de trabajo; en tal sentido, por todas, SSTS 6 octubre 2003 (rec. 3911/2002) y 20 diciembre 2005 (rec. 1945/2004).

 

  • Pero la presunción despliega sus efectos si el accidente (infarto de miocardio) sobreviene en el vestuario y antes del inicio de la jornada de trabajo, pero después de haber fichado y mientras el trabajador se proveía obligatoriamente del equipo de protección individual; así lo expone la STS 4 octubre 2012 (rec. 3402/2011).

 

  • La presunción de laboralidad queda desvirtuada si el trabajador padece un aneurisma cerebral congénito que se rompe en los vestuarios de la empresa, produciéndole una incapacidad temporal, unido al hecho de que aún no había llegado a realizar esfuerzo o actividad que pudiera entenderse como causa del suceso; en tales términos, SSTS 3 noviembre 2003 (rec. 4078/2002) o 16 diciembre 2005 (rec. 3344/2004).

 

  • Se presume accidente laboral el shock volémico secundario, sobrevenido en tiempo y lugar de trabajo, sin que existan antecedentes médicos de enfermedades en el trabajador; en tal sentido STS 15 junio 2010 (rec. 2101/2009).

 

  • Se presume accidente de trabajo la muerte producida por embolia pulmonar, cuando el trabajador se dirigía a su casa desde el trabajo en el que ya se había encontrado indispuesto; en tal sentido STS 14 marzo 2012 (rec. 4360/2010).

Subraya el TS en relación al juego de la presunción de laboralidad:

“La presunción (de laboralidad) no se excluye porque se haya acreditado que el trabajador padeciera la enfermedad con anterioridad o porque se hubieran presentado síntomas antes de iniciarse el trabajo, porque lo que se valora a estos efectos no es, desde luego, la acción del trabajo como causa de la lesión cardiaca, lo que no sería apreciable en principio dada la etiología común de este tipo de lesiones. Lo que se valora es la acción del trabajo en el marco del artículo 115.2.f) LGSS como factor desencadenante de una crisis, que es la que lleva a la situación de necesidad protegida; y esta posible acción del trabajo se beneficia de la presunción legal del art. 115.3 y no puede quedar excluida solo por la prueba de que la enfermedad se padecía ya antes; pues, aunque así fuera, es la crisis y no la dolencia previa la que hay que tener en cuenta a efectos de protección”.

CONCLUSIONES:

La doctrina fija su atención en el momento en que surgen los síntomas de la enfermedad cardiovascular y si aparece la vinculación con el trabajo, manteniéndose el carácter profesional si la sintomatología de la enfermedad comienza a manifestarse en el trabajo y se desencadena fuera del mismo. En el caso examinado los síntomas de la patología surgen en el trabajo (las compañeras lo ven mal pese a lo cual mantiene la realización de una trascendente gestión laboral) y más adelante –antes de salir del trabajo- le ven “sudoroso y pálido”, en sintomatología que coincide con la exteriorización del infarto de miocardio

Más información completo sobre el IAM como accidente laboral: (Capítulo I. 6) “Accidentes de trabajo. Análisis jurisprudencial y acción de responsabilidad por daños”.  Ed. Dauro. ISBN: 978-84-947830-0-5. 340 páginas.

Texto de la sentencia: STS 20 marzo 2008. Sánchez Pérez. IAM gimnasio

Deja un comentario